jueves, 29 de noviembre de 2012

SALUD

Cámara hiperbárica alivia males causados por la radioterapia

Oncólogos advierten que pacientes no deben reportar células malignas.

El doctor Elías Mora Kumboz explica que los oncólogos no utilizan el tratamiento hiperbárico contra los tumores porque no está demostrada su eficacia contra el cáncer, incluso se sospecha que las células malignas pueden aprovecharse del oxígeno difundido

GIULIANA CHIAPPE| EL UNIVERSAL 

        

jueves 29 de noviembre de 2012 12:00 AM

Los oncólogos son enfáticos al advertir que la cámara hiperbárica sólo debería usarse en pacientes sin rastros de células cancerígenas en el cuerpo. No es un tratamiento oncológico en sí, sino un coadyuvante para tratar enfermedades paralelas que pueden sufrir los pacientes, causadas por los agresivos tratamientos contra el cáncer.En el caso de tumores en la esfera urogenital, los pacientes a quienes se les sugiere el uso de la cámara hiperbárica suelen padecer de alguna infección crónica o de una aguda inflamación de la vejiga que no cede. Explicó Elías Mora Kumboz, urólogo oncólogo de la Policlínica Metropolitana, que estas complicaciones suelen ser consecuencia de los tratamientos contra el cáncer, como la radioterapia, pues atacan las células malignas pero su acción puede afectar las células buenas de órganos cercanos.

"En mi especialidad, que es urología, la cámara hiperbárica no es un tratamiento contra tumores de primera línea, ni siquiera de segunda", expresó Mora Kumboz. "Sin embargo, cuando se usa, suele aplicarse en un paciente que como producto de la radioterapia ha desarrollado, por ejemplo, una cistitis o infecciones rebeldes a los tratamientos médicos y farmacológicos, que incluyen esteroides y antibióticos.

La cistitis aguda es una de las complicaciones frecuentes de los pacientes que han sufrido tumores en el área urogenital que han sido tratados con radioterapia. Suele ser muy dolorosa y generar intensas molestias para orinar como ardores muy frecuentes e incontinencia.

"La cámara de oxígeno puede ayudar a aliviar la sintomatología en este tipo de lesiones, que son secuelas de los tratamientos oncológicos. Pero es importante acotar que no se utiliza para tratar el cáncer, sino para mejorar una consecuencia", expresa Mora Kumboz.

En ocasiones, y según la situación de cada paciente, la terapia de superoxigenación puede complementarse con tratamientos farmacológicos. El protocolo médico recomienda sesiones diarias de una hora de duración en la cámara hiperbárica, sólo con descanso de sábado y domingo. Dependiendo de la dolencia, pueden ser hasta 60 sesiones. Los médicos cubanos utilizan tratamientos con cámara hiperbárica desde finales de los ochenta, según consta en la Revista Virtual de Medicina Hiperbárica.

Mora Kumboz explica que los oncólogos no utilizan el tratamiento hiperbárico contra los tumores porque no está demostrada su eficacia contra el cáncer, incluso se sospecha que las células malignas pueden aprovecharse del oxígeno difundido. Esta posición coincide con la de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, que aprueba su uso para el tratamiento de lesiones de radioterapia, pero no para curar el cáncer.




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martes, 13 de noviembre de 2012

30 Congreso de Endourología

Hiperplasia prostática benigna


En el encuentro se habló de la necesidad de hacer diagnósticos diferenciales. Hay muchas enfermedades que se semejan a la hiperplasia prostática benigna, podría suceder que se aplique tratamiento para esta enfermedad  y el paciente no sufra esta patología,  sino de estrechez en la uretra, un cáncer de vejiga o  de próstata, que no fue diagnosticado.

La hiperplasia prostática benigna  es otra afección muy común en hombres a partir de los 40 años de edad. Se manifiesta  con una serie de síntomas: retardo en el comienzo la micción, pujar al orinar, orinar por cuotas y goteo al final de la micción, que no son exclusivas de la hiperplasia por lo que  es necesario hacer el diagnóstico mediante una completa evaluación urológica.

“En el 30 Congreso de Endurología se habló de la necesidad de hacer diagnósticos diferenciales. Hay muchas enfermedades que se semejan a la hiperplasia prostática benigna y podría suceder que se aplique tratamiento para esta enfermedad  y que el paciente no sufra esta patología, sino que puede ser una estrechez en la uretra, un cáncer de vejiga o  de próstata, que no fue diagnosticado”

Actualmente el paciente tiene más opciones de tratamiento de la hiperplasia prostática benigna: “la   selección  de esas opciones es la  palabra clave ya que todos los casos no son iguales, ni un paciente es igual a otro” explica el doctor Mora Kumboz.

“Los tratamientos más usados, aparte de los terapéuticos, o  quirúrgicos,  son los endoscópicos, ya sean electro quirúrgicos,  técnica bipolar o el  láser holmium, que resecan el adenoma prostático. También se puede recurrir a  la enucleación, que  extrae completamente el adenoma (no la próstata) es decir, el tumor benigno  que obstruyó  la salida de la orina a la vejiga. Sin embargo, es una técnica más riesgosa, amerita  otro aparato, porque esa enucleación de la lesión cae en la vejiga y hay que extraerla, morcelarla, es muy riesgoso porque puede lesionar la vejiga. Con la enucleación  aún no hay la experiencia suficiente y la curva de aprendizaje es empinada”.

Nuevas tecnologías: altos costos
 

La introducción al mercado de nuevas tecnologías, que tienen como objetivo conseguir mayor precisión en el diagnóstico de enfermedades,  no solo representan un alto costo, también implica el entrenamiento del recurso humano que la va a aplicar, ambos aspectos revisten gran complejidad.

El desembolso económico hay que insertarlo en el contexto de las economías de un gran número de países que están sumidos en recesión económica, lo cual afecta directamente las políticas  públicas de salud. Y ,en el caso de la medicina privada, la adquisición de nuevos equipos, que entrañan una gran inversión, podría llevar a una sobre indicación, es decir, emplearla sin que haya necesidad de hacerlo, lo cual tiene implicaciones éticas.

En el 30 Congreso de Endourología se trataron ambos aspectos. El doctor Elías Mora Kumboz, urólogo de la Policlínica Metropolitana, quien asistió al evento, acotó que “Es necesario insistir en  que no todo lo nuevo es mejor, ha habido casos de equipos que  en el pasado reciente se presentaron como grandes avances, pero no lograron consolidarse ni arrojan mejores resultados. Lo deseable es que el empleo de las nuevas técnicas represente un beneficio para el paciente, sin someterlo a riesgos y complicaciones innecesarios”.

La complejidad de operar nuevos equipos  requiere entrenamiento,  la adquisición de destrezas para poder operarlos en forma eficiente.
En relación a este tema el  doctor Mora Kumboz, explica que en el 30 Congreso de Endourología se hizo referencia a la  curva de aprendizaje.

“Tanto el médico recién graduado,  como el que ya tiene experiencia, debe  asimilar  y aprender a manejar la nueva tecnología.  Para el entrenamiento se emplean  simuladores, similares a los que se  usan  para entrenar a los pilotos de aviones, que permite optimizar el entrenamiento, lo cual es  de gran  ayuda  para los médicos  , conlleva a minimizar las complicaciones. Sin duda, reviste gran complejidad, requiere tiempo.”


Nota: Los contenidos de este blogspot son de carácter informativo, cuya finalidad es orientar a los lectores acerca de noticias, avances, novedades en materia de urología. Evite la automedicación y consulte a su médico ante cualquier síntoma que ponga en riesgo su salud. No pretende sustituir la consulta. Agradecemos nos escriban a morakumboz@gmail.com que es la forma más expedita de contestarles. Gracias

martes, 30 de octubre de 2012

En la actualidad: ¿ Hay más cáncer?




En los últimos años muchos personajes públicos y, en especial, figuras del ámbito político han dado a conocer que padecen cáncer, lo cual ha llevado a que muchas personas  consideren que actualmente hay más cáncer que antes, atribuyéndolo al estrés, ¿es correcta esa apreciación?
El doctor Elías Mora Kumboz, médico urólogo de la Policlínica Metropolitana, explica que efectivamente hay más cáncer porque la enfermedad se diagnostica más precozmente. “Gracias a la pesquisa se diagnostica el cáncer en etapas tempranas, sin que el paciente haya presentado los síntomas de la enfermedad, además el cáncer de próstata es de alta incidencia”.



Por otra parte, hoy por hoy las personas viven más años, por lo que hay más casos de cáncer debido a que la incidencia también está relacionada con la edad. “En el caso específico de cáncer de próstata, explica,  se presenta con más frecuencia en hombres a partir de los 40 años. Haciendo pesquisa, recurriendo a los métodos de imágenes, a marcadores tumorales en sangre que permiten detectar tumores, podemos hacer más diagnósticos, en muchos casos a tiempo  y, a la vez, lograr que se incremente el número de sobrevivientes”.

El significativo número de mandatarios y figuras políticas relevantes  que padecen cáncer son motivo de alarma para muchas personas. Recientemente se dio a conocer que el presidente Santos y ahora, el vicepresidente, Angelino Garzón, tienen cáncer de próstata, por lo que muchos relacionen la enfermedad con el estrés, debido a que al desempeñar esos cargos hay mucha responsabilidad, exceso de trabajo, no hay calidad de vida. Realmente, ¿tiene relación el cáncer con el estrés?

- Esa asociación está descrita por los que practican la  Psiconeuroinmunología, aunque, desde el punto de vista epidemiológico, el estrés no  figura como  factor de riesgo de cáncer de próstata. A muchos hombres, por efecto de la pesquisa, se le detecta  cáncer de próstata, pero como no son famosos, no se da a conocer, sin embargo, cuando afecta a un personaje público llama la atención porque se divulga en los medios. En el caso del  presidente y el  vicepresidente de Colombia,  que ambos tengan la enfermedad, es, a mi juicio, casual, producto de la mayor  incidencia a nivel global de la pesquisa con PSA, no porque este afectando más a los mandatarios.

 - El vicepresidente Angelino Garzón, de 66 años, precisó en un comunicado, que tiene un "tumor microscópico canceroso no agresivo en la próstata" por lo que deberá someterse a un tratamiento de radioterapia. ¿Es el tratamiento indicado cuando se trata de un tumor microscópico no agresivo?

- En la comunidad médica existe mucha controversia con respecto a la pesquisa de cáncer de próstata. Los detractores consideran que hay un exceso   de  diagnóstico de la enfermedad, por lo que  se estaría sobre tratando. Al hacer despistaje, se detecta algunos  cánceres que no son  agresivos, que no ocasionaría la muerte al paciente. Si el cáncer es de bajo riesgo, tratar con radioterapia o cirugía significaría un  exceso de tratamiento, lo que podría  alterar la calidad de vida del paciente, debido a que podría quedar incontinente o causarle impotencia, que son algunos de los efectos colaterales que pudieran presentarse al someter al paciente  a cirugía o radioterapia.

Agrega el doctor Mora Kumboz,  que en su opinión, decidir hacer radioterapia  o cirugía, cuando hay enfermedad incipiente, es una decisión sesgada y subjetiva. “La tendencia en la actualidad  es tratar estos cánceres  indolentes, de bajo riesgo, que no ocasionarían la muerte, haciendo un seguimiento activo: el paciente debe someterse a controles periódicos, monitoreo del PSA, biopsias, exámenes de sangre  por un período de tiempo.  El problema es que no se sabe a ciencia cierta si esos tumores indolentes  seguirán siéndolo transcurrido cierto tiempo o  si se volverán agresivos. La respuesta está en los factores moleculares, genéticos. En este momento se están haciendo muchos estudios para descubrirlos, pero  se encuentran en etapa experimental”. 

Señala que el día que se identifiquen los factores moleculares que permitan distinguir el cáncer indolente del agresivo, “se podrá tratar al paciente con  mayor precisión,  de acuerdo a esas características.  Estaríamos frente a un gran avance, que eliminaría el sobre tratamiento en pacientes que no es necesario tratarlos”.

Resumiendo,  un tumor microscópico,  no agresivo,  podría  volverse agresivo en la etapa de seguimiento  activo y hacer que un cáncer curable se convierta en uno con menos  posibilidad de curación.

En  esta etapa microscópica,  un cáncer indolente, se puede tratar con  radioterapia,  cirugía o seguimiento activo,  todo dependerá de la decisión del paciente después de explicarle las ventajas y desventajas de las diferentes opciones.

El especialista en urología oncológica  recalcó que la finalidad de toda terapia “es curar al paciente minimizando los efectos colaterales”.


Nota: Los contenidos de este blogspot son de carácter informativo, cuya finalidad es orientar a los lectores acerca de noticias, avances, novedades en materia de urología. Evite la automedicación y consulte a su médico ante cualquier síntoma que ponga en riesgo su salud. No pretende sustituir la consulta. Agradecemos nos escriban a morakumboz@gmail.com que es la forma más expedita de contestarles. Gracias

martes, 16 de octubre de 2012

30 Congreso de Endourología

 
Los últimos avances tecnológicos en urología, tanto en el aspecto diagnóstico como terapéutico, temas de urología no invasiva o mínimamente invasiva, conceptos actuales y tratamiento de la hiperplasia prostática benigna, los altos costos que conlleva el empleo de la tecnología,  la necesidad de reportar las complicaciones en forma veraz y objetiva, son algunos de los aspectos  que se abordaron en el 30 Congreso de Endourología realizado en Estambul, que reunió a 2500 especialistas de más de 100 países. 
El doctor Elías Mora Kumboz, médico urólogo, quien participó en este importante evento, señala que uno de los  aspectos presentados de mayor relevancia es el relacionado con novedosas técnicas de imágenes, que se encuentran en etapa experimental.
 “En la actualidad, explica el especialista, los métodos de imágenes disponibles, bien sea tomografía, resonancia magnética, ultrasonido,  permiten detectar lesiones muy pequeñas, en etapas tempranas, de uno o dos centímetros, pero no a nivel microscópico. Es por ello que se están ensayando nuevas modalidades que buscan diagnosticar las lesiones, malignas o benignas, a nivel molecular, lo que podría significar un gran avance.”
-¿Cuáles son las nuevas técnicas que se dieron a conocer en el Congreso de Endourología?
-  Es pertinente recalcar que se encuentran en etapa experimental, todavía no tienen uso clínico. Entre las se encuentran las imágenes fusionadas (eco y resonancia magnética) para hacer diagnóstico moleculares. Otra es la Tomografía Óptica Coherente (OTC), que permitiría diferenciar masas renales pequeñas, de menos de tres centímetros, precisando si son malignas o benignas,  sin necesidad de hacer punciones percutáneas diagnósticas que siempre tienen sus riesgos y posibles complicaciones.
A propósito de las masas renales,  es bueno mencionar que actualmente se registra un alto incremento en el diagnóstico de tumores de riñón denominados incidentales, debido a que son descubiertos  accidentalmente, aumento que obedece, a que cada día más personas se realizan chequeos por distintas causas y de esa forma aumenta la probabilidad de descubrirlos.
“ El hallazgo, agrega el doctor Mora Kumboz,  facilita el diagnóstico en forma temprana , sin embargo, una de las opciones que existen para detectar, si el tumor es maligno o no, es la biopsia percutánea, dirigida con ultrasonido o por tomografía para definir la lesión, previamente al tratamiento. Este método tiene sus detractores, porque aun cuando se  usa para definir el potencial de malignidad, no es cien por ciento confiable”.
Imágenes durante la cirugía
En el 30 Congreso de Endurología también se presentaron avances tecnológicos que podría emplear el cirujano durante el procedimiento quirúrgico.
“Por ejemplo, se está intentado incorporar el robot, que asiste al médico durante la intervención, métodos de imágenes para que  “navegue” cuando está realizando la cirugía. Esto ayudaría al cirujano  a observar con precisión la ubicación del tumor, hacer una intervención más precisa, que redundaría en menos complicaciones. Esta técnica se usa en neurocirugía, en traumatología y ahora se intenta introducir en  urología, pero todavía no tiene uso clínico sino experimental “.
-   Estos avances que ha esbozado son alentadores, ¿se traducirían en mayores posibilidades de curación?
-  Lamentablemente hay más avances en tecnología que en curación del tumor. No se puede tapar el sol con un dedo, los avances tecnológicos muchas veces no se traducen en una disminución de la tasa de mortalidad por haber hecho diagnósticos en etapas tempranas. Hay algo más en los tumores que no sabemos, quizás el hecho de poder diagnosticarlos a nivel molecular sea un gran avance,  pero también puede pasar que cuando la lesión ya está a nivel molecular, aunque se detecte a tiempo, ya las células malignas se hayan trasladado a otros partes  del  cuerpo.
“No hay que crear falsas expectativas, destaca el doctor Mora Kumboz, la tecnología debe ser empleada con eficiencia, seguridad y sin complicaciones. Un aspecto relevante de estas modalidades tecnológicas son los altos costos, de allí que debe hacerse un uso racional, no puede haber una sobre indicación, no es justo usarla sin que lo amerite”.
La publicidad y mercadeo que se emplean para  introducir un nuevo equipo al mercado puede confundir al paciente, que podría creer que solo porque es nuevo es mejor, incluso llegar a  pensar que si no lo operan con robot, el medico no está actualizado.
No es así, aclara el doctor Mora Kumboz, cada caso es único y el tratamiento debe ser individualizado. Se necesitan más evidencias, más resultados antes de concluir que un método es mejor que otro. Apenas sale algo nuevo muchos piensan que ya lo anterior no sirve, lo pertinente es esperar el tiempo que sea necesario, los niveles de evidencia para decir que uno es mejor que otro”.
Los urólogos participantes en  el Congreso de Endourología también conversaron acerca de la pérdida de  prioridades. Muchos  pacientes privilegian la parte cosmética sobre un buen resultado quirúrgico que permite controlar el cáncer o curarlo. Pareciera más importante no tener una cicatriz. El paciente debe buscar la sanación, lo fundamental es un buen resultado.
La persona que está enferma no quiere experimentar dolor, pide una mínima incisión, bajo costo y un excelente resultado. “La función del médico tratante es ayudarle a elegir la mejor opción, el paciente debe asumir un rol activo en la toma de decisiones que conduzcan a su sanación”, concluyó.
 
 
Nota: Los contenidos de este blogspot son de carácter informativo, cuya finalidad es orientar a los lectores acerca de noticias, avances, novedades en materia de urología. Evite la automedicación y consulte a su médico ante cualquier síntoma que ponga en riesgo su salud. No pretende sustituir la consulta. Agradecemos nos escriban a morakumboz@gmail.com que es la forma más expedita de contestarles. Gracias
 
 
 
 
 
 
 
 
 

martes, 9 de octubre de 2012


 

Cáncer de próstata: ¿Por qué cirugía abierta al presidente Santos?

por Beatriz Navas Chang

6 Oct 2012

A propósito del caso del presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien fue operado de cáncer de próstata por urólogo colombiano, Felipe Gómez, muchos se preguntan por qué se empleó la cirugía abierta y no la robótica o laparoscopia.

 

Al respecto, consultamos al doctor Elías Mora Kumboz, especialista en urología oncológica, quien apunta que la decisión de emplear una u otra técnica depende de muchos factores. “Recurrir a la cirugía abierta no significa que se esté a espaldas de los avances tecnológicos, la decisión responde a las características individuales del paciente, de la enfermedad y del entrenamiento del cirujano.

Independientemente de la técnica utilizada (cirugía abierta, laparoscópica o robótica) o de tratamientos alternos (radioterapia externa o braquiterapia) con cualquier método de tratamiento utilizado puede haber excelentes resultados, así como también complicaciones y efectos colaterales indeseables que son minimizados dependiendo de la experiencia del cirujano”.

En el caso del presidente Santos es necesario destacar, en primer lugar, que informó públicamente su enfermedad. En segundo lugar, que confió en su médico, el doctor Felipe Gómez, de nacionalidad colombiana.

-¿Por qué cree que el doctor Gómez se decidió por la cirugía abierta?

- Presumo que el doctor tiene una amplia experticia en cirugía abierta, con la que seguramente ha obtenido excelentes resultados. Esto confirma que más allá de la técnica, lo importante son los resultados, la experiencia del cirujano con la técnica que emplee. La cirugía abierta sigue siendo una opción viable para la resolución exitosa de la enfermedad del paciente.

Resultados y controles

El doctor Elías Mora Kumboz , especialista en urología oncológica, señala que un aspecto relevante en cáncer de próstata es evaluar los resultados después de la cirugía durante los controles, en pacientes que han recibido tratamiento primario, bien sea cirugía o radioterapia, que son las opciones más utilizadas.

- ¿Cómo es el período de recuperación después de una cirugía abierta?

- El paciente permanece un par de días hospitalizado. Es importante destacar que el empleo de cirugía abierta no implica que haya más dolor, es un falso mito. En la cirugía se hace una pequeña incisión en la línea media y debajo del ombligo, que es donde hay menos dolor. Se deja una sonda, que no debe retirarse tempranamente, el paciente debe permanecer con ella unos 7 días. Transcurrido ese período, se hace un estudio radiológico para verificar que no se esté escapando la orina, si todo está bien, se retira la sonda. En unas tres semanas puede incorporarse a sus labores habituales.

El paciente debe saber que está controlado, no curado. En algunos casos puede haber recurrencia o recaída en el tiempo, ya que las células residuales o recurrentes no se pueden detectar al principio, con los métodos disponibles actualmente.

“Recordar que cada paciente es diferente (factor paciente) y que ninguna enfermedad es igual a otra (factor cáncer). En este punto hay más preguntas que respuestas” finalizó el doctor Mora.

 
Nota: Cortesía de Runrunes Web del periodista Nelson Bocaranda

jueves, 27 de septiembre de 2012

Prostatitis








La prostatitis es una inflamación de la glándula prostática, que se presenta a cualquier edad, pero sobre todo en mayores de 40 años. Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentra dificultad y dolor al orinar, orinar con más frecuencia de lo acostumbrado, fiebre, dolor en la parte baja de la espalda o dolor en la ingle, dolor al eyacular y, a veces, imposibilidad para orinar.

 


Muchos hombres, al sufrir estas molestias  y recibir el diagnóstico de prostatitis, lo asocian con cáncer. Hasta ahora no se ha demostrado científicamente que haya una relación entre la enfermedad y el cáncer.

Síntomas

“Cuando la prostatitis es aguda el paciente refiere sentirse muy mal. Puede tener escalofríos y fiebre, malestar abdominal inferior (por encima del hueso púbico); dolor perineal y quemadura al orinar, dolor al eyacular y en la parte baja de la espalda. Si  la enfermedad está más avanzada, puede reducirse la potencia del chorro de orina, puede haber dificultad urinaria y retención de la orina (incapacidad de vaciar por completo la vejiga), en algunos casos requiere hospitalización”, explica el doctor Elías Mora Kumboz, urólogo de la Policlínica Metropolitana.

La prostatitis puede aparecer en conjunto con epididimitis (inflamación del epidídimo) u orquitis (inflamación del testículo), especialmente si es provocada por una enfermedad de transmisión sexual. Otros síntomas asociados con esta patología son: Sangre en la orina, dolor en el testículo,  presencia de sangre en el semen y olor desagradable de la orina.


Tipos de prostatitis

 

De acuerdo a sus características, la prostatitis puede ser: Aguda o infecciosa; crónica bacteriana con infección urinaria recurrente; crónica sin infección y  prostatodinia (dolor en la próstata).

Prostatitis infecciosa aguda: Al paciente le da fiebre, escalofríos, molestias al orinar, podría haber retención de orina. Esta enfermedad es frecuente en pacientes con hiperplasia prostática benigna, también puede estar asociada a una enfermedad de transmisión sexual.

Prostatitis crónica bacteriana con infección urinaria recurrente: Hay un aumento en el patrón miccional, ardor en la uretra,  presencia de sangre en el semen, no hay fiebre. Está asociada a infecciones urinarias recurrentes. También puede haber uretritis que es la inflamación de la uretra.

Prostatitis crónica sin infección: Este tipo de prostatitis  puede ser inflamatoria, no bacteriana y su origen puede estar asociado a un trastorno de los nervios y los músculos que rodean a la glándula prostática. Se conoce como Síndrome doloroso pelviano.

Prostatodinia: Se manifiesta  con micciones frecuentes y dolorosas, disminuye la potencia del chorro urinario, dolor en la parte baja de la espalda. A veces la sintomatología aparece y desaparece.


 
Diagnóstico


Cuando el paciente llega a la consulta del urólogo refiriendo estas manifestaciones, es necesario practicar una serie de estudios. Se hace un examen físico para evaluar si la próstata se encuentra inflamada, dura, si hay sensibilidad o edema escrotal y secreción uretral. El tacto debe realizarse sin brusquedad.

El análisis de orina y el cultivo se lleva a cabo con tres muestras de orina, siendo la primera el chorro inicial, la segunda a la mitad del chorro y la tercera muestra se recolecta después de dar masaje prostático, si la próstata no está muy inflamada. Este tercer paso puede ser omitido a consideración del médico, si no está muy inflamada, por el riesgo de diseminar la infección o ante la existencia de un absceso.

Cuando hay prostatitis es posible que el antígeno prostático especifico (PSA) salga elevado y haya alteraciones en el análisis de la orina.
 

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo se encuentran infección reciente en la vejiga o en cualquier otra parte del cuerpo, agrandamiento de la próstata, relaciones sexuales anales sin protección, lesión o traumatismo del perineo (zona entre el escroto y el ano).

También implican un riesgo mayor para desarrollar la enfermedad la presencia de orquiepididimitis    (inflamación combinada de un testículo y el epidídimo), pacientes con catéter uretral permanente, una baja en los mecanismos de defensa del organismo, fimosis, instrumentación uretral, cálculos vesicales, hiperplasia prostática y estrechez en la uretra.

Tratamientos

El tratamiento depende del tipo de prostatitis, en muchos casos se trata con fármacos, se indican antibióticos, mínimo por un mes, para disminuir la recurrencia.

El médico toma en consideración la edad del paciente, su estado de salud general y  le explica el tratamiento a seguir. “El paciente es parte activa del tratamiento” enfatiza el especialista.
 
En algunos pacientes la prostatitis aguda puede ser recurrente. “Cuando es así,  se convierte en prostatitis crónica, esto puede suceder si no se indica el antibiótico adecuado  o no se prescribe por un tiempo prolongado”,  explica el doctor Mora Kumboz.

Aunque muchos pueden temerlo,  la presencia de prostatitis no implica cirugía. “No esta indicado, a menos que exista  un absceso que hay  que drenar o una hiperplasia obstructiva asociada. Generalmente, la prostatitis puede tratarse con medicamentos. En la mayoría de los casos la cirugía no es necesaria”.

Con respecto al PSA los valores pueden elevarse inicialmente. Es necesario controlarlo al mes de haber iniciado tratamiento para constatar que han  descendido a valores normales.
 
 “Si persiste un PSA elevado pudiese haber la necesidad de realizar una biopsia prostática”, señaló el doctor Mora Kumboz.
 
 
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jueves, 13 de septiembre de 2012

Escenarios en el seguimiento de pacientes con cáncer de próstata







El cáncer de próstata, gracias a la pesquisa que se realiza empleando la prueba de PSA (Antígeno prostático específico) examen físico y, biopsia, se detecta cada vez más en etapas tempranas, sin embargo, una vez realizado el diagnóstico y decidido el tratamiento, que puede ser terapia única o multimodal, según el caso, el resultado dependerá de si el cáncer es de bajo o alto riesgo.

El doctor Elías Mora Kumboz , médico urólogo de la Policlínica Metropolitana , señala que un aspecto relevante en cáncer de próstata es evaluar los resultados después de la cirugía y durante los controles, en pacientes  que han recibido tratamiento primario, bien sea cirugía o radioterapia, que son las opciones más utilizadas.  Además, es necesario distinguir entre los pacientes de bajo y  alto riesgo en cáncer de próstata incipiente, que a veces vienen con sorpresas debido a que no existen estudios perfectos que permitan diferenciar un tumor de otro.
Por definición, los pacientes de alto riesgo son aquellos que presentan un antígeno prostático por encima de  20, un Gleason mayor a 7 y una próstata dura al tacto. 

El paciente de bajo riesgo, presenta un PSA menor a 10,  un Gleason menor a 7 y en la mayoría de los casos no se palpa dureza al tacto. 
Para los casos de cáncer de próstata de alto riesgo no existen terapias únicas curativas. "Los pacientes en esta condición deben recibir tratamiento multimodal: combinación de cirugía con radioterapia, con quimioterapia y con hormonoterapia”

También, a un paciente de alto riesgo,  se le puede dar radioterapia, quimioterapia u hormonoterapia, previo o después de la cirugía, “el tratamiento no es igual en todos los casos, existen muchas opciones”, agrega el especialista.
Pese a  que se haga una buena cirugía, una buena radioterapia, un paciente con cáncer de próstata de alto riesgo, a la larga puede recaer.

Resultados después del tratamiento primario

 
Las pruebas de PSA son una parte importante en el control  del cáncer de próstata durante y después del tratamiento. “Si  a un paciente el PSA no  le regresa a cero  después de la cirugía, necesitará  tratamiento adicional  porque debe haber  alguna enfermedad a distancia y/o local (residual) que no pudo detectarse con tomografías, resonancia  ni con el Gammagrama óseo, debido a que esos estudios no detectan enfermedades microscópicas, sin embargo, se realizan para tenerlos como patrón de comparación a futuro”.

Puede  suceder, que luego de  la cirugía, el PSA baje a cero, pero luego comience a subir.  “Ese incremento del antígeno prostático específico se conoce como  recurrencia bioquímica. Si surge antes de cumplir un año de haberse realizado la cirugía, probablemente se debe a que  la enfermedad está a distancia y/o local persistente (residual), fuera de la próstata, pero a nivel microscópico, por lo que no se puede detectar con los métodos de imágenes que disponemos hasta ahora”
Es bueno acotar que si el PSA se incrementa, es bueno repetir la prueba en otro laboratorio.

Existe la posibilidad que en pacientes  de alto riesgo, antes de cumplir un año de recibir tratamiento,  surja una recaída bioquímica: “comienzan a sentirse mal, es muy probable que haya enfermedad a distancia”

El doctor Mora Kumboz  explica que también puede  producirse una recaída local. “Si el PSA sube después del año, dos o tres del tratamiento, se piensa que hay una recaída local  y en este caso, se indica radioterapia”.

“Es importante que el paciente sepa que está controlado, no curado. El hecho de haber sido operado y “eliminado” el tumor no es garantía de que no pueda haber recurrencia o recaída en el tiempo, ya que las células residuales o recurrentes no se pueden detectar al principio con los métodos disponibles” acotó.
“Recordar que cada pacientes es diferente (factor paciente) y que ninguna enfermedad es  igual en todos los pacientes (factor cáncer). En este punto hay más preguntas que respuestas” finalizó.

 

Nota: Los contenidos de este blogspot son de carácter informativo, cuya finalidad es orientar a los lectores acerca de noticias, avances, novedades en materia de urología. Evite la automedicación y consulte a su médico ante cualquier síntoma que ponga en riesgo su salud. No pretende sustituir la consulta. Agradecemos nos escriban a morakumboz@gmail.com que es la forma más expedita de contestarles. Gracias