sábado, 7 de abril de 2012

Excesivos exámenes de control estresan al paciente con cáncer

GIULIANA CHIAPPE| EL UNIVERSAL
El cáncer no se cura, se controla. Y ese seguimiento debe ser personalizado, multidisciplinario y, algo muy importante, en su justa medida: ni muy frecuente, ni muy espaciado.


La razón es que, si los exámenes de control se repiten con excesiva frecuencia, aumenta la ansiedad y el estrés al que se somete el paciente. Y si, por el contrario, están muy distanciados, puede que no se detecte a tiempo alguna reaparición.


"Tener cáncer no es una sentencia de muerte", asegura Elías Mora Kumboz, urólogo con amplia experiencia en el tratamiento de pacientes oncológicos. "Sin embargo, todo depende del tipo de cáncer, pues al diagnosticarse no todos se encuentran en la misma etapa y la agresividad del tumor también varía", añade.


El seguimiento del paciente debe adecuarse a esas variables de riesgos y patrones de recurrencia según la malignidad del cáncer. Y no existen patrones de seguimiento uniforme ni fórmulas mágicas.


Se estima que la cuarta parte de los sobrevivientes de cáncer son de origen urológico. Esto se debe a que se ha avanzado en el diagnóstico precoz de las lesiones cancerígenas y a los avances en los tratamientos.


"Actualmente existen mejores agentes quimioterápicos, que permiten, por ejemplo, controlar en forma eficiente un cáncer de testículo. Se cuenta, además, con mejores métodos de imagen, con modalidades que antes no existían, como es el caso de los marcadores tumorales en sangre que permiten detectar tumores, lo cual se traduce en mayor número de diagnósticos tempranos de la enfermedad", agregó el especialista.


Se controla, no se cura


Una persona que ha sufrido cáncer no puede decir que está curado. "Es pertinente que el paciente sepa que no se cura la enfermedad, sino que se controla". Cuando logra dominarlo, al menos después del primer diagnóstico, necesita de un cuidado multidisciplinario con urólogo, oncólogo, radioterapeuta, sicólogo, terapeuta, sexólogo y trabajador social.


"Muchas veces el paciente se pregunta qué va a pasar con él, quién lo va a cuidar y cada cuánto tiempo debe asistir a la consulta. En ocasiones se siente solo, asustado y necesita ayuda para aliviar la carga de haber tenido cáncer y para asumir las complicaciones que pueden producirse sea por enfermedad o por el tratamiento que se le hizo", refiere Mora Kumboz.


El sobreviviente requiere de un seguimiento planificado, eficiente y coordinado del equipo que ha intervenido en el proceso de sanación. La fase de cuidado, luego del tratamiento primario, tiene implicaciones médicas, sociales, psicológicas y económicas.


Todo sobreviviente de cáncer requiere de un cuidado de calidad y de un seguimiento apropiado. La familia no debe abandonarlos asumiendo que ya superó el cáncer. Es también conveniente que reciba apoyo psicológico para ayudarlo a enfrentar lo que será su nueva vida de control y a enfrentar la posibilidad de una recaída.


Esta etapa de cuidado inicial debe incluir prevención, seguimiento e intervención médica en el caso de una reaparición. "El control al sobreviviente de cáncer implica la realización en forma racional de exámenes de imagen, laboratorio y consulta con equilibrio, sin hacer seguimiento exagerado que ocasione más gastos y más ansiedad. Tampoco debe estar por debajo de lo requerido porque puede surgir una recaída y si no es atendida a tiempo, se puede perder lo que se había logrado con el tratamiento inicial", concluye.

Nota: Agradecemos a la periodista Giulianna Chaippe por la publicación en el diario El Universal

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