martes, 28 de septiembre de 2010

Hiperplasia Prostática Benigna


Muchos pacientes a partir de los 40 años observan un cambio en su patrón de micciones, se levantan varias veces en la noche o ya no orinan como antes entran en pánico porque piensan que puede tratarse de un cáncer y no acuden al urólogo. En la mayoría de los casos se trata de hiperplasia prostática benigna una patología frecuente en hombres que se corrige con tratamiento medico o quirúrgico dependiendo del caso.
El doctor Elías Mora Kumboz, urólogo, explica que “la hiperplasia prostática benigna puede afectar a hombres a partir de los 40 años de edad, manifestándose con una serie de síntomas entre los que se encuentran  retardo en el comienzo la micción, pujar al orinar, orinar por cuotas y goteo al final de la micción,  lo que puede ocasionar cierto malestar o afectar las actividades de la vida diaria e inclusive el patrón de sueño”.
Estas manifestaciones no son exclusivas de la hiperplasia es necesario hacer el diagnóstico mediante una completa evaluación urológica, para una vez precisada la patología comenzar a aplicar tratamiento. Ningún paciente es igual a otro ni ninguna enfermedad es igual a otra.
“Ante estos síntomas hay que consultar, no tomar medicamentos alegremente o restarle importancia, porque podría tratarse de hiperplasia, cáncer o estrechez de la uretra. Todas producen síntomas similares por lo que hay que saberlos diferenciar ya que el tratamiento es diferente”.
- ¿Qué evaluación requiere el paciente?
- Una buena práctica medica debe incluir tacto rectal,  examen simple de orina y el antígeno prostático específico. Igualmente se puede medir la potencia del chorro mediante un estudio no invasivo conocido como flujo urinario para explorar si la obstrucción ha dañado la función vesical, lo cual ocurre cuando el paciente consulta tardíamente. Por otra parte, si el afectado refiere sangre en la orina  amerita cistoscopia (endoscopia) porque a veces se diagnostican tumores de vejiga en forma incidental, de igual forma es necesario realizar un estudio de los riñones para descartar enfermedades en dichos órganos.
-Si se trata de hiperplasia, ¿cuáles son las opciones de tratamiento?
-Depende de la severidad de los síntomas. Lo primero es la observación y controles periódicos. Existe la opción de tratamiento con medicamentos conocidos como bloqueantes adrenérgicos y otros que inhiben una sustancia dentro de la próstata. Hay que destacar que todos los medicamentos pueden tener efectos colaterales indeseables, y en esto hay que ser muy claros con el paciente.
Cualquier procedimiento tiene sus beneficios, riesgos y complicaciones potenciales que es necesario conocer y aceptarlos.
Explica el especialista que otra opción es la terapia mínimamente invasiva, “como la termoterapia, que lleva  calor a  la próstata, pero aun se avalúa su eficacia a corto plazo. En relación a las opciones quirúrgicas se puede recurrir a la clásica cirugía transuretral de próstata monopolar, hoy con menos complicaciones que en el pasado, a la bipolar, a los distintos tipos de láser y a la cirugía abierta, que está reservada para próstatas de mayor tamaño. Todos los métodos de tratamiento por enfermedad benigna extraen únicamente la parte que bloquea la salida de la orina, siempre queda próstata que debe controlarse anualmente”.
Señala el doctor Mora Kumboz que se recurre a la cirugía cuando los síntomas son severos, casos complicados o ya no responden a tratamiento médico. “Lo que cambia es el abordaje, y éste va a depender del tamaño de la próstata, de enfermedades asociadas y del juicio individual del urólogo”.


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